Una habitación propia
En 1928 a Virginia Woolf le propusieron dar una serie de charlas sobre la mujer y la novela. Como resultado de dichas conferencias, se publicó un año después, Una habitación propia. Es un ensayo en el que responde a la pregunta ¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Para Virginia era esencial la independencia económica y personal, es decir, contar con una habitación propia. Hay que destacar que en aquel entonces, hacía nueve años que la mujer podía votar y aún quedaba mucho camino por recorrer.Aquí copio algunos párrafos esenciales (perdón por la traducción española):
"La libertad intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo durante doscientos años, sino desde el principio de lostiempos. Las mujeres han gozado de menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres no han tenido, pues, la menor oportunidad de escribir poesía. Por eso he insistido tanto sobre el dinero y sobre el tener una habitación propia".
"Espero que encontréis, a tuertas o a derechas, bastante dinero para viajar y holgar, para contemplar el futuro o el pasado del mundo, soñar leyendo libros y rezagaros en las esquinas, y hundir hondo la
caña del pensamiento en la corriente".
"De modo que cuando os pido que ganéis dinero y tengáis una habitación propia, os pido que viváis en presencia de la realidad, que llevéis una vida, al parecer, estimulante, os sea o no os sea posible
comunicarla".
"(...) hacer este trabajo, aun en la pobreza y la oscuridad, merece la pena".
Y hoy que releía su documento, reflexioné algo muy importante: creo que yo ya tengo mi habitación propia.
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Las ideas fundamentales de la obra.
En Una habitación propia Virginia Wolf construye un discurso real y al mismo tiempo metafórico sobre los derechos de la mujer, tanto en lo que refiere a su expresión a través de las letras como en la vida empírica.
A una pregunta: ¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? Da una sola respuesta: independencia económica y personal. “Una habitación propia y quinientas libras de renta es lo que necesitan las mujeres”, así anuncia en su relato la escritora inglesa.
En el primer capitulo (un día en Oxbridge) Woolf narra las experiencias que como mujer vivió en la Universidad, el lugar por excelencia de la cultura. No la dejan, por ejemplo, entrar en la biblioteca si no va acompañada por un fellow o con una carta de presentación. Su cena en Oxbrige (en un college masculino) esta repleta de sensaciones placenteras motivadas por abundante y excelente comida. Sin embargo la cena de Ferham (un college femenino) es de calidad muy inferior.
Se pregunta por qué son tan pocas escritoras reconocidas en la historia. Se sumerge en la historia y en las circunstancias que han impedido que la mujer dedicase tiempo a su desarrollo intelectual. La mujer nunca ha tenido un despacho, ni tiempo concedido para la lectura. Ha tenido que leer a escondidas. Da a luz para oscurecerse como ser pensante. De la mujer -crianza y sustento de la especie - se espera todo, menos que piense.
Más adelante habla de la pobreza de las mujeres, cuyos bienes pertenecieron a sus padres o esposos durante siglos, dejándolas imposibilitadas para acceder a cierta independencia y, por ende, a realizar alguna actividad privada que a la vez pudiese ser remunerada. Ellas no tenían dinero para “amenidades”, por lo que los privilegios del sexo masculino saltan a la vista desde el primer momento
Woolf condena el hecho de que sólo los hombres hayan podido acceder a formación universitaria durante tantos años.
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